sábado, 5 de julio de 2014

Los Guayacundos

LOS GUAYACUNDOS

Son originarios de la selva y se ubicaron entre las actuales provincias de Huancabamba y Ayabaca, llegando desde el Río Calvas (Ecuador) hasta el Río Huancabamba (Perú). Limitaron por el Norte con los Paltas (Ecuador), por el Sur con los Huancabambas, por el Oeste con los Malacatos y Bracamoros (Jaén) y por el Oeste con los Tallanes.

Los guayacundos fueron un conglomerado de grupos étnicos que compartían el mismo territorio y que a su vez se dividían en las sub-etnias de: los Cajas o Caxas, los Calvas, y los Ayahuacas (Ayabacas). Estos tres grupos humanos hablaban distintas lenguas y eran independientes, aunque estaban organizados políticamente.

Su alimentación estuvo a base de papa, ocas y carne de auqénidos. La sub-etnias guayacundas se diferenciaban del turbante llevaban en la cabeza. Sus trajes fueron de algodón, su calzado fueron las ojotas fabricadas de cuerdas de cabuya o de cuero de animales. Los caciques o señores principales usaron cetro y corona, ademas de collares de cuentas de jade y turquesa, aretes y tumi tallado, al igual que la nobleza guayacunda.

El dialecto que hablaban pertenecía al lingüístico de los jíbaros. Practicaron ritos de brujería con los que pretendieron dominar al enemigo. Consideraron a la lluvia y a la serpiente como dioses y veneraban al espíritu de sus antepasados en las huacas, ubicadas cerca a los cementerios o necrópolis. En sus rituales incluían ofrendas de hachitas, cerámica y chicha a los dioses y al espíritu de sus antepasados para lograr beneficios. Eran hombres idólatras y sumamente supersticiosos.

Construyero altares y huacas (la tradición oral atribuye  leyendas de encantos), entre las que destacan:

El Altar megalítico de Cerro Cuchallín
Este santuario se encuentra a dos horas de camino a pie de Ayavaca. Fue un centro mítico-mágico,una morada de los espíritus de los antepasados guayacundos, así como un lugar de sacrificios y ofrendas a los dioses locales. El Altar está formado por una gran roca desnuda que se levanta entre un grupo de rocas menores y mide 4 metros de altura en  la parte más baja . Está constituido por dos escalones y canales muy finos que parten de una hondonada central donde presumiblemente se colocaba la ofrenda a los dioses o se llenaba del agua de lluvia para poder observar reflejados el solo la luna, a manera de pejos estelares. En esta misma zona aún hoy persiste la leyenda de que en este cerro existe un encanto.

El Complejo Arqueológico del Cerro de Culucan
Se ubica en el actual caserío de Pingola, donde se encuentra el Adoratorio de la Lomo de los Pocitos, una especie de Plaza o explanada, y una Cocha (una Iagunita) artificialmente construida para reservar agua de las lluvias. La sub-étnia Ayahuaca la consideraba un  centro ceremonial y llevaban ofrendas como: las muschas (piedras redondeadas) y hachas líticas dedicadas a la deidad del agua.

Centro megalítico del Cerro Colloma de Sicches y Centro Megalítico del Checo en Chocán
En Cerro Colloma existen 5 huacas, mientras que en Chocán existen 47, son de piedral que miden como promedio 3 m. de altura por 1.20 m. Estos monolitos de forma ovalada, de columna, paralelepípeda o piramidal, son ídolos. Algunas tienen cúpulas artificiales talladas y acabadas por picado de hacha de piedra. Las hay que tienen ojos, como la Hunca Lechuza, y poseen grabados de formas redondeadas, o lineales. Posiblemente reproducen mitos, leyendas y una simbología ceremonial. Las huancas de Chocán están cerca de un cementerio guayacundo, y tienen también su propia leyenda.

Complejo arqueológico del Cerro de Chala
Estuvo ubicado en la zona de la actual comunidad de Araypite. Aún se aprecian en el cerro cinco gradas de piedra no trabajada que conducen a la explanada superior del mismo. Sobre ésta se construyó un adoratorio. A este lugar acudían algunos ayahuacas siguiendo un camino ceremonial y llevando en cerámicos las ofrendas a sus dioses tutelares.

Los guayacundos enterraban a algunos de sus muertos en grandes urnas de barro en forma de ollas, así como también utilizando tumbas en fosa. Este tipo de sepultura, sin embargo, no es propio del lugar. Se han encontrado necrópolis de este tipo en Tamarindo, Amotape, Sullana y en la costa de Paita, en zona de yungas tallancas. También se encontró el mismo patrón de enterramiento en Virú, en La Huaca La Cruz, tierra del antiguo Chimú. Los enterramientos de los guayacundos dependían de su nivel social. Así, existían necrópolis para la clase social alta y otras para la baja. Si se trataba de gente del pueblo, se enterraba en San Bartolo de Olleros, tierras abajo, mientras que los nobles eran enterrados en Olleros de Ahuayco, en la parte alta. Una necrópolis importante de los nobles es la tumba encontrada que pertenece al “Señor e Olleros”, que fue encontrado enterrado junto a sus servidores y guardianes.

En arquitectura, construyeron viviendas hechas de palos y tablas, algunas estuvieron cubiertas con barro a manera de tabique, y otras con paja. Estas casas estuvieron alejadas unas de las otras, situadas a un día de camino. Fueron grandes constructores de canales y represas de piedra que llegaban hasta el mismo lecho del río, además de terrazas, plazas, adoratorios y explanadas, destacándose en ello, los Ayahuancas. Algunas de estas construcciones fueron:
  • Las Pircas de Samanguilla Que eran 28 terrazas hundidas, hechas con piedras toscas y que servían para conservar el agua de lluvia.
  • Complejo arqueológico del Cerro Pilán en Frías
  • Ruinas del cerro de Granadillo (Silahua)


Un aspecto importante son los Petroglifos de Samanga, que son bloques de piedra esparcidos por el valle de Samanga, que tienen diversos grabados simples o estilizados de seres míticos (personas, animales o formas). Constituyen una especie de escritura iconográfica de comunicación o un mensaje de tipo religioso geográfico que podía ser leído y entendido por los habitantes de la zona. Los guayacundos grabaron líneas, puntos, curvas simples y compuestas. espirales, rostros antropomorfos, cabezas trofeo, rostros, cuerpos, y animales. Los animales eran felinos de rasgos chavinoides con largos colmillos, cuadrúpedos similares al mono de orejas propio de la selva, y serpientes de dos cabezas.

Estos petroglifos tienen una notable filiación amazónica a través de elementos y conjuntos simbólicos que están presentes lo mismo en las Antillas, que en Samanga y la desembocadura del Río Amazonas.  Estos petroglifos está ubicado a orillas del puente Espíndola y de El Toldo, a una altitud de 2,300 rn., en Ayabaca, en la frontera Perú -Ecuador.

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