sábado, 5 de julio de 2014

La Cultura Moche o Mochica

CULTURA MOCHE

Se desarrolló en la costa Norte entre los años 100 y 700 d.C. entre el Valle de Jequetepeque (La Libertad) y el Valle de Nepeña (Ancash), su área de influencia se extendió hasta Piura y Lambayeque y su capital fue Moche. Aparte del Valle de Moche, los puntos de mayor florecimiento fueron los valles de Pacasmayo, Chicama, Virú y Santa. Fue descubierta por Federico Max Uhle en 1902.

Características:

Fue una sociedad aristocrática y militar, cuyo monarca principal era el Cie-Quich, seguidos por los Alaec (reyezuelos subordinados).  Grupo aparte lo formaban la Casta Sacerdotal y el Pueblo. La realeza usaba tocados de cabeza de oro y plata y ropa suntuosa. Cuando morían eran enterrados con sus riquezas; los más importantes eran sepultados acompañados por otras personas, probablemente sacrificadas para acompañar a los señores en el otro mundo.
El Señor de Sipán
En 1987 en Sipán, pequeño poblado del Departamento de Lambayeque, el Arqueólogo Walter Alva descubrió en el centro de una gran plataforma de barro conocida como “Huaca Rajada”, la tumba de un gobernante, guerrero y sacerdote a quién llamó con el nombre Señor de Sipán. La Huaca Rajada ha sido un repositorio de élite, perteneciente a la cultura Moche.

El Señor de Sipán descansaba en una caja mortuoria, se encontraba rodeado de ocho esqueletos de sirvientes, tres concubinas, dos guerreros, un niño, un guardián, un vigilante, además de dos llamas y un perro. En otro pequeño cuarto cercano se disponían centenares de vasijas, algunos ornamentos, comida y otro hombre para cuidarlos. El cuerpo del Señor de Sipán y sus acompañantes estaban encubiertos por numerosas ofrendas, tales como joyas, vestidos, armas, cetros, sonajeros, tocados, emblemas, y atuendo de oro, cobre dorado y piedras semipreciosas. El Señor de Sipán gobernó entre los siglos II y III de nuestra era.

Su idioma fue el Muchik, que fue una de las lenguas generales (junto con el quechua, el aimara, el quingnam y el puquina) que se habló en la costa norte del Perú. 

Su religión fue politeísta y tuvo mucha importancia, el  dios llamado Ai Apaec o Ai Paec (”El Decapitador”) y “Si” o dios de la luna. Practicaron frecuentemente sacrificios humanos. Aia Paec fue el terrible dios de los mochicas que exigía sacrificios humanos. Los Cie-quich y los Alaec le ofrendaban jóvenes guerreros en hermosos templos como Huaca de la Luna, Huaca el Brujo, Huaca Pañanmarca y Huaca Rajada.

En Cerámica, fueron los mejores ceramistas del Antiguo Perú. La cerámica se caracteriza por el uso del asa estribo y por ser bícroma, donde utilizaron el color marfil y rojizos; documental, mostrando hechos de su acontecer histórico, realista, representan pasajes de su vida diaria, pictográfica,muestran decoraciones en toda su magnitud de Aia - Paec combatiendo contra demonios y descansando; del Cie - Quich y a los Alaec; escultórica, retratan con figuaras antropomorfas su vida diaria, muestran también figuras zoomorfas, como el buho, el cóndor, etc. Son famosos “Los Huacos Retratos” que representan la cara de un individuo expresando sus diversos estados anímicos; los “Huacos Eróticos” que reflejan escenas sexuales, probablemente tuvieron que ver con lo mágico-religioso (ritual de la fertilidad); los “Huacos Patológicos” (personas enfermas), los “Cántaros Pictóricos” (con iconografía de su Vida diaria) y los “Huacos documentales”. 

       Según Alvaro Cockburn Larco Hoyle, los mochicas conocieron un probable sistema de escritura de tipo “Pallariforme”, realizada de manera incisa y pintada en pallares. Esto en alusión a gráficos en formas de pallares hechos sobre la superficie de algunos ceramios, los que en algunos casos se observan como humanizados, pero también se han hallado pequeñas bolsas conteniendo pallares en los cuales se han hecho una serie de gráficos (líneas y puntos) los que referirían a alguna forma de escritura. Otros historiadores opinan que se trataría de un juego de mesa o algo similar.

Desarrollaron la pesca a base de redes, anzuelo y balsa de totora o “caballito de totora”. 

Practicaron la agricultura y para irrigar sus tierras de cultivo, construyeron una gran red hidráulica, donde destacan el canal de La Cumbre, en Chicama con  más de 110 km. de longitud, el acueducto de Ascope con 1 400 metros de largo y 15 metros de altura; y la Represa de San José. 

En arquitectura usaron el adobe para construir grandes pirámides escalonadas, las que funcionaban como templos, centros administrativos y comerciales. Las más importantes fueron: “La Huaca del Sol” y “La Huaca de la Luna”, Huaca Cao Viejo (en el complejo El Brujo), Pacatnamú, La Mina y San José de Moro en La Libertad; Huaca Rajada de Sipán en Lambayeque; y Pañamarca en Ancash. Desarrollaron el muralismo, donde destacan la “Rebelión de los artefactos”, el “Mural de Aí-Apaec” y la “Danza de los prisioneros” y el “Mural de Pañamarca”.

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